Mis inicios comenzaron hace unos dieciséis años en cursos de formación con fotografía química dado que por aquel entonces estas cámaras predominaban sobre las digitales.Con los años me fui introduciendo en el mundo digital con la fotografía de paisaje, social y retratos, hasta convertir mi pasión en mi forma de vida, expresando a través de ella sentimientos y emociones que quedarán inmortalizados para siempre, por eso los reportajes de boda son especiales para mí, poder vivirlos y sentirlos, siempre en primera línea, es algo único.

 Antes de cada reportaje hacemos unos preparativos minuciosos, buscamos las mejores ubicaciones en función de la luz y el fondo, hacemos un previo estudio y preparamos el equipo según las necesidades que requiere el lugar.Todo esto nos lleva a crear un reportaje emotivo, con nuestro estilo personal, para dar a los novios su mejor recuerdo.